Entre los años 80 y 90, cuando surgieron los platanitos, Natuchips comenzó a formar parte del ADN culinario de Venezuela. Fue así como se convirtió en Caribas en 2002, hasta consolidarse con su nombre actual en 2008, con una propuesta adaptada al gusto local. Hoy, en 2025, la marca emprende una nueva etapa que trasciende el empaque y se orienta hacia un propósito más humano, sostenible y social.
Gabriel Ginés, gerente general de PepsiCo Venezuela, destaca esta renovación como una evolución natural que responde al compromiso de la marca con el país, su gente y su entorno. El relanzamiento reafirma los valores que la han sostenido durante casi tres décadas: calidad, sabor, origen local y conexión emocional con los consumidores.
Un diseño que comunica naturalidad
El nuevo empaque, que combina un verde vibrante con acabados mate y brillantes, busca transmitir la naturalidad del producto y su vínculo con el entorno venezolano. Este diseño no es solo un cambio estético, también busca representar una modificación en la forma de comunicar lo que hay detrás de cada bolsa de platanitos: un proceso agroindustrial ágil y humano, que toma entre 24 y 48 horas desde la cosecha del plátano hasta el empaquetado.
a
Ginés también subraya que las hojuelas mantienen su sabor característico, pensado especialmente para el paladar venezolano, con un tamaño equilibrado y textura crujiente. Además, el producto se elabora con un aceite de alto perfil saludable, sin grasas trans, sin gluten ni conservantes, lo que evita el uso de sellos de advertencia nutricional.
El valor humano de la cadena productiva
La esencia de esta transformación se fundamenta en el programa social “Las manos detrás de Natuchips”, una iniciativa que reconoce y visibiliza el esfuerzo de quienes hacen posible el producto, desde agricultores y peladores hasta procesadores y transportistas. Esta propuesta honra el rostro humano de la producción, y lo convierte en protagonista del nuevo relato de marca.
En alianza con el Dividendo Voluntario para la Comunidad (DVC) y la Universidad de Los Andes (ULA), la marca ofrece más de 900 horas de formación técnica a hombres y mujeres en zonas agrícolas, promoviendo el fortalecimiento asociativo, la economía circular y prácticas sostenibles que generan impacto positivo en las comunidades. Hasta el momento, más de 60 mujeres han sido beneficiadas directamente, y más de 240 personas han recibido apoyo de forma indirecta.
Un empaque que conecta con propósito
La nueva identidad visual de Natuchips incluye ilustraciones inspiradas en el entorno natural venezolano, especialmente en las manos que hacen posible cada etapa del proceso. Esta simbología no solo reafirma el trabajo artesanal, sino también el compromiso social que los guía.
a
“El empaque se convierte en una herramienta poderosa que habla de lo natural, de las manos que hacen posible el producto. Es una forma de conectar desde los valores y desde lo que creemos como personas. Cada vez que se compra un producto Natuchips, se está apoyando a los agricultores y a sus familias”, explica Liliana Rivera, gerente senior de Mercadeo de PepsiCo Venezuela.
Su pensar refuerza la idea de que la marca busca ofrecer un snack pensado para el consumidor local, pero también desea contar una historia que honra el trabajo colectivo y el ingrediente esencial de la cultura gastronómica del país: el plátano.
Por: Wanda López Agostini / arumbear.com
Prensa y fotos Natuchips: Bertha Vivas – Conecta Comunicaciones / @conectanews











































